LO ACADÉMICO VERSUS LO VISCERAL | ANÁLISIS DURAND/BOULLEÉ
Los principios de la Era Moderna del siglo XVIII incitó una profunda reevaluación de las tendencias sistemáticas de la sociedad europea, abarcando cambios tanto políticos y económicos como nuevas filosofías acerca del valor y utilidad de las artes visuales, pensamiento colectivo, y reformación de costumbres arquitectónicas en búsqueda de una sociedad centrada en el Raciocinio humano. Impulsado por avances radicales en las ciencias físicas y biológicas, los filósofos y críticos de la época pretenden alejarse de la invocación de temas religiosos y arbitrariamente emocionales en su definición de la belleza en las artes y la arquitectura, provocando una necesidad de establecer o justificar de manera racional el valor de ciertas maneras de diseñar o pensar sobre la arquitectura. Según la oficina OBJECT TERRITORIES en su ensayo DRAWING [ON] THE SUBLIME: Representation of the unrealized project and the subordination of the real, se puede describir esta tendencia de la siguiente manera:
“Mientras que algunos artistas y arquitectos de la época volvieron a ejemplos neoclásicos como una apelación a la ciencia y la razón, otros buscaron ahondar en la imaginación con la esperanza de alcanzar un nivel superior de experiencia.”
Próximamente se analizará cómo dos arquitectos, Jean-Nicolas-Louis Durand (1760–1834) y Etienne-Louis Boullée (1728-1799) interpretan estas normativas de la Era Moderna de dos maneras relacionadas en cierta manera, pero a su misma vez en radical oposición.
DURAND
arquitectura como composición
“That, in consequence, the purpose of architecture cannot be pleasure but utility.” – Durand
Según Durand en su Précis de Lecciones en Arquitectura, la arquitectura se debe pensar como el diseño de una composición espacial “perfectamente adecuada” para su uso y geométricamente eficiente a su máxima capacidad, ya que la verdadera belleza de un edificio se centra en la capacidad que este tiene para satisfacer las necesidades del usuario, un aspecto que Durand pretende ser lo que destaca a la arquitectura en contraste con las otras artes visuales. “Si, en lugar de todos estos inestimables beneficios, la arquitectura no hubiera ofrecido más que la frívola ventaja de deleitar la vista, pronto habría sido eclipsada por la pintura y la escultura, dos artes cuyas producciones, hechas para complacer no sólo los ojos sino también el alma, son también incomparablemente más fáciles de aprender.” Para Durand, lo sublime en la arquitectura se encuentra en la composición “perfecta” de un edificio, informado por la racionalidad de la arquitectura clásica, implorando al estudiante lector de la época a utilizar los elementos establecidos de este movimiento como un sistema de módulos sobre una composición en planta geométricamente simple. De esta manera, Durand piensa que la invocación de esta arquitectura basada en principios clásicos y su imitación de lo percibido en la naturaleza trae con ella lo más importante en la creación de una arquitectura puramente racional: la simetría, el simbolismo, y la proporción.
BOULLÉE
Arquitectura como vivencia
“Las propuestas de Boullée serían más altas que cualquier estructura histórica, con excepción de las pirámides egipcias” – OBJECT TERRITORIES
Las propuestas de Boullée demuestran una interpretación radicalmente distinta a la perspectiva de Durand en su invocación de la racionalidad en la arquitectura. En sus diseños de cenotafios y monumentos a la ciencia, como la ilustrada tumba de Isaac Newton, Este toma la propuesta belleza racional de la geometría pura y simetría de las formas esféricas, coníferas etc. y les da un protagonismo absoluto, yuxtaponiendo la simplicidad de estas formas con la escala proporcionalmente extrema de estas. Según OBJECT TERRITORIES, ”El vocabulario formal básico también resiste las cargas de los lenguajes arquitectónicos anteriores, ya sean clásicos o góticos, y la carga asociativa que conllevan. De nuevo, la única metáfora dominante es la de la Razón.” Este alejamiento a la invocación de simbología previa en su arquitectura es una de las diferencias entre Boullée y las pieles neoclásicas de Durand, remarcando que la búsqueda de lo sublime en la arquitectura de Boullée no se basa en la apelación a la razón vista en estilos previos, pero sino la purificación de lo que podría ser la geometría en la que se basa la arquitectura clásica hacia un extremo afectivo tan potente que su aplicabilidad como arquitectura construible se vuelve imposible.
En el segundo volúmen del Précis, Durand admite una limitación de su idea de la arquitectura sublime y perfecta: “para que este placer se sintiera con intensidad, tanto la forma como la proporción tendrían que manifestarse de la manera más evidente, y el ojo tendría que ser capaz de captar sus relaciones con la mayor precisión; y esto requeriría que todas se presentarán en un solo plano vertical: algo que nunca sucede ni puede suceder.”
Se puede argumentar que es por esta razón que frecuentemente Durand ilustra la proporcionalidad y simplicidad racional de sus edificios en planta o elevación, vistas que en la realidad de un edificio nunca pueden suceder por la distorsión en perspectiva del ojo humano. Al enfocarse en una arquitectura estrictamente regimentada por tradiciones de movimientos pasados en búsqueda de una perfección en papel, en teoría, quizás esto limite el deleite causado por la imperfección, la distorsión, y la asimetría inherente a la experiencia humana.
Similarmente, mientras que el énfasis que coloca Boullée en la invocación de lo sublime mediante la eminencia imponente de las formas y proporciones de sus propuestas, el llegar a esta extremidad de lo que puede ser una forma simple hace de esta arquitectura menos un espacio destinado a ser habitado y más una obra de arte, un espectáculo que se impone sobre el hipotético entorno y el usuario, si de alguna manera fuese viable construir un edificio a esta escala. Boullée reconoció esto, ya que muchos de sus diseños son de cenotafios u otros espacios fúnebres, en donde se puede decir que es apropiado invocar lo sublime en crear un espacio que inspire ansiedad y solemnidad en el observador. Se podría argumentar que ambas perspectivas de lo que debería ser la arquitectura de Era Moderna son en parte acertadas en su manera de interpretar la búsqueda del Raciocinio Humano mediante la arquitectura, la extremidad de ambos polos puede resultar en limitaciones en la aplicabilidad real de estas doctrinas, tanto en la constructibilidad del diseño como en la falta de apelación a la experiencia afectiva del usuario en servicio a una racionalidad puramente teórica.
Referencias:
Durand, Jean-Nicolas-Louis. “Précis de Lecciones en Arquitectura “. Publicado por Getty Research Institute. Vol. II p. 131-141
Object Territories. (s. f.). Drawing [On] the sublime: Representation of the unrealized project and the subordination of the real. Object Territories. https://object-territories.com/new-page