LA PERCEPCIÓN DE LA SUPERFICIE | FORMA/CONTORNO
La superficie de un edificio no es el único límite físico que podemos ver. Es el lugar donde nace la idea de la forma del edificio y la experiencia que tenemos cuando lo vemos y cuando estamos en él. Cuando miramos una superficie, necesitamos comprender tanto su forma como su contorno, es decir, la estructura que la convierte en lo que es, y el borde que podemos ver con nuestros ojos. Esto crea una cierta tensión entre lo que pensamos que es el edificio y lo que realmente vemos. Esta tensión también define el contexto, que es todo lo que rodea al edificio, cuáles son las condiciones y qué le da significado.
Durante la Ilustración, el problema de la arquitectura adquiere gran relevancia. Las personas que diseñan edificios querían que su trabajo se basará en la razón, no sólo en la emoción. En aquella época, el exterior de los edificios se convirtió en un lugar donde se veía la lógica, pero también se sentían emociones fuertes. Dos personas, Jean-Nicolas-Louis Durand y Ettienne-Louis Boullée, tenían ideas diferentes sobre cómo debería ser el exterior de los edificios. Esto muestra que la cuestión no son sólo dos preguntas separadas, sino dos formas de entender cómo se ve y se siente el exterior de los edificios.
Para Durand, la arquitectura se trata de composición. Primero viene la forma, luego viene la experiencia. El plano del edificio está dispuesto geométricamente para que sea utilizable, bien proporcionado y transparente. La superficie es como la parte visible de una estructura racional que ya existe. El contorno del edificio no existe por sí solo, sino que es el resultado de una lógica interna perfectamente organizada. Sin embargo, hay un problema con esta idea. La forma ideal de un edificio se puede ver perfectamente en un dibujo, por ejemplo en planta o en alzado. Pero cuando estamos dentro de un edificio en la vida real, nuestros ojos nunca lo ven sin distorsión porque la perspectiva cambia la forma en que lo percibimos. Por tanto, la superficie no coincide del todo con la forma abstracta que quiere expresar. Aquí, el contexto se entiende como un marco neutral, casi reemplazable. La arquitectura puede situarse en diferentes entornos porque su validez deriva de su coherencia interna más que de su relación sensible con lo que la rodea. La percepción superficial está subordinada a la razón. Boullee continúa con la geometría. Crea formas limpias que evoquen emociones intensas. Sus grandes estructuras esféricas buscan no sólo mostrar la claridad de la razón, sino también confrontar con la monstruosidad a quien las ve. Se refiere a lo que Immanuel Kant llamó el matemático sublime. La mente intenta comprender algo que es demasiado grande para ella. La superficie de estas estructuras ya no sólo muestra el orden interno, sino que también es el límite con el que se encuentra el cuerpo humano. Los contornos de estas formas monumentales son más notables cuando se ven contra el cielo. Cuando miras las cosas de esta manera, el contexto ya no importa. Se convierte en el escenario donde nace la experiencia. La gran y monumental superficie cambia el entorno porque se le impone. Para Durand, la forma es lo que controla el contexto. En cambio, con Boullée, el tamaño y el contorno de las cosas cambian la forma en que percibimos el espacio que nos rodea. La discusión entre forma y contorno revela que la superficie nunca es completamente objetiva. La forma pertenece al ámbito de la abstracción geométrica; contorno de cambio perceptivo. La definición de contexto depende de cuál de los dos predomine. Si domina la forma, el contexto es un fondo simplificado; Cuando domina el esquema, el contexto es una parte activa de la experiencia visual y emocional. En conclusión, la percepción superficial es el punto donde convergen razón y experiencia. No se puede reducir simplemente a la composición o simplemente a la emoción. Entre la claridad sistemática y la intensidad sublime se encuentra el verdadero campo de la arquitectura: la superficie que media entre lo que el edificio es en teoría y lo que el sujeto percibe en la realidad.