LA PERCEPCIÓN DEL ORDEN | FICCIÓN DE COMPOSICIÓN Y MORFOLOGÍA



La forma en que vemos la arquitectura y el arte no solo depende de la obra completa, sino también de cómo se relacionan sus partes y los espacios vacíos. Cuando miramos una obra, creamos conexiones en nuestra mente. La forma y composición de una pieza, junto con la idea de un espacio, hacen que una parte de esa obra deje de estar incompleta y se convierta en algo que puede crear nuevas formas y significados. 


Esto se puede ver en la arquitectura de Alvar Aalto y Erik Gunnar Asplund, y también en el arte de Pablo Picasso y Auguste Rodin. En estas obras, las partes se utilizan para crear algo nuevo y generar nuevas percepciones de la forma en que están organizadas. Por ejemplo, en la casa experimental de Muuratsalo de Aalto, la composición se crea juntando materiales, texturas y formas diferentes. El edificio es como un collage, donde cada parte dialoga con las demás. La forma en que está organizado no es por repetición o simetría, sino por una organización que parece un poco desordenada, pero que al mirarla de cerca, se ve que tiene una lógica. Aalto utiliza la forma de la obra como un experimento, dividiendo el muro, cambiando los materiales y creando una composición donde la irregularidad se convierte en unidad. El edificio se convierte en una conversación entre partes que
producen un todo dinámico y abierto.



De manera similar, el Ayuntamiento de Gotemburgo de Asplund aborda la idea de orden mediante la combinación de diferentes estilos arquitectónicos. La parte moderna y la estructura antigua se relacionan como capas que se superponen. Esto nos hace pensar en los principios del collage y el assemblage explicados en Fragmentary Forms: A New History of Collage. En este contexto, las formas fragmentadas se colocan, se yuxtaponen y se reorganizan para crear nuevas interpretaciones visuales. En el caso de Asplund, la composición del edificio crea una especie de tensión entre la continuidad y la ruptura. A primera vista, el edificio parece tener un orden clásico, pero en realidad está construido a partir de fragmentos que varían en el tiempo y la morfología. Las obras de Picasso, especialmente en sus exploraciones cubistas, también muestran cómo los fragmentos pueden cambiar nuestra percepción de la realidad. Por ejemplo, en su obra “Guitarra", la guitarra ya no se representa como una imagen realista, sino que se construye con planos superpuestos, vacíos y piezas ensambladas. El collage cambia la forma en que relacionamos la representación con la realidad. Ahora, en lugar de ocultar que la composición es artificial, se muestra el proceso de construcción. Las formas fragmentadas crean una especie de espacio ficticio en el que el observador debe reconstruir mentalmente el objeto. En este caso, la morfología ya no es fija ni cerrada, sino que puede cambiar y depende de las relaciones entre las partes.




Por otro lado también Rodin creó un método para hacer esculturas de una manera especial. En lugar de hacer figuras completas y perfectas, él usaba partes de cuerpos y las juntaba de nuevo. En algunas de sus obras, como las que se basan en “Las Puertas del Infierno", Rodin reutilizaba piezas y las cambiaba de lugar. También dejaba ver dónde se unían las diferentes partes. De esta manera, creaba composiciones que no estaban completas. Esta forma de trabajar se relaciona con la idea de que “el todo no es siempre la verdad". En este caso, las partes pueden tener su propio significado y ser importantes por sí mismas. Rodin mostró que podemos encontrar orden en la falta de continuidad y en el proceso de cambiar y transformar las formas. La teoría del collage y del assemblage nos hace pensar más sobre esto. El collage no es solo una técnica moderna, sino que ha sido usado durante mucho tiempo para juntar y organizar diferentes elementos. Desde antiguos manuscritos japoneses hasta sistemas científicos, combinar partes ha sido una forma de crear conocimiento y dar significado a las cosas. El montaje es similar, pero implica cortar y reorganizar elementos de manera que creen nuevas relaciones visuales y narrativas. Estas formas de trabajar nos permiten entender la arquitectura y el arte como sistemas que están abiertos y dependen de la unión de diferentes partes. No siempre necesitamos que algo esté completo para que tenga sentido o sea hermoso. A veces, lo que falta o lo que está incompleto puede ser lo que lo hace más interesante.


En conclusión, la forma en que vemos el orden en la arquitectura y el arte de hoy en día ya no se basa en la perfección absoluta o en las reglas clásicas. Ahora, al romper y combinar diferentes partes, creamos algo nuevo y dinámico. Esto nos permite inventar nuevas maneras de componer y entender el espacio. Arquitectos como Aalto y Asplund, y artistas como Picasso y Rodin, muestran que cuando se rompen las cosas, no siempre es algo malo. En realidad, esto puede ser una oportunidad para crear algo nuevo y emocionante. Al usar fragmentos y combinarlos de maneras diferentes, podemos cambiar nuestra forma de ver el mundo y crear nuevas formas de entender el espacio y la composición.


Referencias 1 Maria Grazia Cianci, D. C. (2015). Built forms and underlying geometries in 20th century architecture: Muuratsalo House and Leicester Engineering Department Building. TEMA: Technologies, Engineering, Materials and Architecture. https://rivistatema.com/sito/wp-content/uploads/2024/02/TEMA-D-23-00009R2_2023.07.17_BFA.pdf 2 Gowrley, F. (2024). Fragmentary Forms: A New History of Collage. Princeton: Princeton University Press. https://muse.jhu.edu/book/129934. 3 MoMA. (s.f.). Pablo Picasso. Obtenido de Museum of Modern Art: https://www.moma.org/artists/4609-pablo-picasso 4 TATE. (2021). The Making of Rodin. Obtenido de Tate Modern Exhibition: https://www.tate.org.uk/whats-on/tate-modern/ey-exhibition-rodin